lunes, 30 de noviembre de 2009

domingo, 29 de noviembre de 2009

La mancha literaria.


La pequeña mancha se acurrucaba noche tras noche en su rinconcito de hoja y pensaba, pensaba y pensaba hasta que un amanecer en el que la trémula luz descubrió su escondite, ella, deslumbrada, caminó por el borrador con trazos llenos de floritura y esbeltez, creando palabras emborronadas, pero hermosas. ¿Ella era una artista? ¿Era una rosa en medio de espinas? ¿O una simple loca incomprendida? Cuando el poeta llegó a su escritorio y revolvió sus papeles halló tachones sucios en su borrador pero que conmovieron su soñador espíritu. Cogió una hoja limpia, portal de mundos que todavía no existían pero que al mover su pluma aparecerían. Comenzó sus versos por el que había surgido de ese borrón: Una mancha en un vestido inmaculado, suciedad del alma, miedos escondidos, una mancha...Lo tituló como su inspiración, como su autora, como la musa que todos llevamos dentro y que a veces ocultamos como si fuera una mancha descuidada.

martes, 24 de noviembre de 2009


-Ladies never lose composure...(Las señoritas nunca pierden la compostura...)
-Big girls don't cry...(Las chicas fuertes no lloran...)

Estas dos frases de canciones, como tantas canciones que resumen, plasman y concentran sentimientos, simbolizan, al menos para mí, porque en esta vida todo es subjetivo, la fortaleza de las mujeres, la capacidad de resistir como luchadoras en los momentos más difíciles. Puede que no hayamos batallado en guerras, puede que nuestra sangre no haya teñido campos ni hayamos empuñado espadas o rifles, pero hemos mantenido familias sin una miga de pan, con cariño, amor, dolor y mucho esfuerzo. Y yo no soy feminista, sólo escribo esto para mostrar que todos podemos llorar, pasarlo mal, tanto mujeres como hombres; el tópico de que los chicos no lloran tampoco es verdad, a veces por vergüenza esconden sus lágrimas fingiendo ser valientes, fingiendo ser capaces de aguantar cualquier cosa y no, yo defiendo que mostrar los sentimientos es algo sano, necesario, humano.
No somos débiles las chicas sensibles, no son enclenques los que se emocionan con una puesta de sol, somos iguales, aunque muchas veces queramos disimularlo falsamente; la compostura se puede perder a veces, si no caes no resurges y no aprendes.
Un fénix que no se convierte en cenizas para luego revivir de ellas pierde su esplendor, se vuelve algo corriente.
Nosotros somos especiales, cada uno a nuestra manera, imperfectos y por tanto perfectos.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Pequeña pesadilla.


-¡Ahhh! Se escuchó el grito del niño como un desgarrador aullido que rasgó la penumbra. Una dulce señora se despertó alarmada, y despeinada y con las zapatillas a medio poner, salió corriendo para intentar atrapar los miedos de su hijo con caricias e iluminar sus tinieblas con la acogedora luz de la luna. La puerta se hallaba entreabierta, un fino haz de luz se colaba por la rendija y hacía crecer los miedos de la mujer, sin embargo el amor por la criatura hizo que se cargara del suspiro de la valentía y con decididos pasos entró en la estancia. La cama estaba vacía, tan sólo había un rastro de sueños interrumpidos por un miedo intruso. El olor inocente del niño llegaba hasta la madera del armario donde descansaban sus juguetes, los creadores de ilusiones, ahora, inductores de malos sueños. Las piernas de la madre temblaban, pero su corazón se agitó aún más cuando después de haber estado cerrado a cal y canto, el gran hogar de peluches se abrió con un áspero crujido, un brillo blanco y mortecino surgió cegando los bellos ojos claros de la señora y cuando el paso definitivo estaba a punto de ser dado… ¡Se despertó en su cama! No dudó ni un segundo en comprobar el estado del pequeño Tomás, que respiraba profundamente sumergido probablemente en un hermoso mundo de fantasía y le llenó de besos y abrazos. Al apreciar una fría brisa cerró la ventana y arropó al muchacho con esa suavidad que sólo saben las madres.
Las pesadillas no siempre son malas. A veces nos avisan en silencio de las verdades de la vida. A la mañana siguiente, cuando la mamá del benjamín tomaba su café, descubrió en el periódico una asombrosa noticia: un asesino había estado deambulando por el barrio la noche pasada…Quién sabe qué hubiera pasado si no hubiera cerrado la ventana… Nunca dudéis del sexto sentido de las madres, todo lo que se basa en el amor es magia.

jueves, 19 de noviembre de 2009

"Yo la quiero por muchas más razones que vosotros" (Carlos Salem)

No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por eso de que sus caderas... Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da. Pero además la he visto seria ser ella misma y en serio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse. Todo eso de que ella puede llegar a ser ese único motivo de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción... Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.
Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas. No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece, luego te abrace, y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo. Así que supondrás que yo soy el primero que entiende el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras y los huevos por un mínimo roce de mejilla. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada,
que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también la veo. Que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro y formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra. Que yo también he memorizado su numero de teléfono pero también el numero de sus escalones y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías. Que no solo conozco su última pesadilla,también las mil anteriores, y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo). Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella, rendida a ese puto milagro que supone que exista. Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que le puso el camino, y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo. Que lo de "mira sí, un polvo es un polvo", y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas y solo los sueños pueden posarse sobre las siete letras de su nombre. Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo sobre la misma. Que razones tenemos todos. Pero yo, muchas más que vosotros...

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Consecuencias que tendrán las aplicaciones en línea para el sistema de licencias software.


Actividad 8

Hoy en día el usuario de una aplicación paga por una licencia que le permite instalarla en su ordenador para hacer de ella un uso personal.
Sin embargo un mundo sin licencias de software, algo que parecía lejanísimo y casi imposible, tal vez esté a la vuelta de la esquina.
El software de pago surgió en los años setenta porque antes se consideraban como un valor agregado propio de los ordenadores. El negocio estaba en el hardware. Los programadores compartían y se ayudaban en su trabajo sobre programas y sistemas operativos.
La sociedad mercantil lleva pronto, a mitad de los años ochenta, con la llegada del ordenador personal a un modelo en el que se paga por licencias restrictivas de uso y no de propiedad del producto, esto permitió la acumulación de enormes fortunas, el gran negocio es el software y no el hardware.
Desde hace mucho tiempo se auguraba el final de este modelo, pero ante el manejo de inmensas fortunas por licencias parecía igualmente una idea absurda y descabellada. Acostumbrados a pagar por los programas, y a pagar bastante, parece absurdo la idea de un mundo basado en el software gratuito.
Pero el viejo sueño de un mundo sin licencias de software, algo que parecía tan lejano, puede estar más cerca de lo que el usuario corriente imagina.
La publicación de correos electrónicos privados entre Bill Gates y uno de sus ejecutivos de más alto nivel, Ray Ozzie, en los que se comenta la idea de mudarse al mundo del software gratuito, en donde el negocio de producir aplicaciones se financiaría con publicidad y no con el pago de licencias por parte de los usuario, así lo hace pensar.
Ya antes Microsoft había anunciado públicamente que tendrá versiones de Office y Windows para usar en línea, sin instalar en el PC, incluyendo una versión básica gratis soportada por publicidad.
Pero Microsoft hizo algo aún más audaz: donó algunos paquetes de código al mundo Open Source. La compañía de Gates, que amasó su fortuna vendiendo software, ha dado pequeños pasos hacia el modelo del software libre. No es que ya mañana tendremos un Windows Open Source y que la gigantesca compañía va a modificar de raíz su propia historia de negocios; pero como hábiles empresarios que son, sus más altos ejecutivos han comenzado a considerar las nuevas tendencias del mercado y, pagar por productos de Microsoft podría ser cada vez menos atractivo.
Para algunos defensores del Software Libre, la gente no tiene por qué pagar por un producto cultural que es patrimonio de toda la sociedad; otros consideran que se debe pagar, pero que ese pago tendría que otorgar derechos sobre el software sin tantas restricciones como las licencias actuales.

domingo, 15 de noviembre de 2009

¿El arte de amar?


Toda nuestra cultura está basada en el deseo de comprar, en la idea de un intercambio mutuamente favorable. La felicidad del hombre moderno consiste en la excitación de contemplar las vidrieras de los negocios, y en comprar todo lo que pueda, ya sea al contado o a plazos. El hombre (o la mujer) considera a la gente en una forma similar. Una mujer o un hombre atractivos son los premios que se quiere conseguir. Atractivo significa habitualmente un buen conjunto de cualidades que son populares y por las cuales hay demanda en el mercado de la personalidad.

Las características específicas que hacen atractiva a una persona dependen de la moda de la época, tanto física como mentalmente. Durante los años que siguieron a la Primera Guerra Mundial, una joven que bebía y fumaba, emprendedora y sexualmente provocadora, resultaba atractiva; hoy en día la moda exige más domesticidad y recato. A fines del siglo XIX y comienzos del XX, un hombre debía ser agresivo y ambicioso-hoy tiene que ser sociable y tolerante-para resultar atractivo.

De cualquier manera, la sensación de enamorarse sólo se desarrolla con respecto a las mercaderías humanas que están dentro de nuestras posibilidades de intercambio. Quiero hacer un buen negocio; el objeto debe ser deseable desde el punto de vista de su valor social y, al mismo tiempo, debo resultarle deseable, teniendo en cuenta mis valores y potencialidades manifiestas y ocultas. De este modo, dos personas se enamoran cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible en el mercado, dentro de los límites impuestos por sus propios valores de intercambio.
En una cultura en la que prevalece la orientación mercantil y en la que el éxito material constituye el valor predominante, no hay en realidad motivos para sorprenderse de que las relaciones amorosas humanas sigan el mismo esquema de intercambio que gobierna el mercado de bienes y trabajo.

FROMM, Erich, El arte de amar, Paidós, 2002.

¿Es el amor un simple intercambio? ¿Un interés mutuo? ¿Algo comparable al comercio?
Si las respuestas a estas preguntas se reducen a un sí sólo hay una explicación, esa persona nunca se ha enamorado de verdad. No voy a explicar yo qué es el amor porque es diferente en cada persona y no podría parar de escribir, sólo me resultó interesante este artículo como modo de reflexión y os lo dejo para que compartáis conmigo vuestras respuestas y conclusiones.